PARTE 2 Me llamaron del supermercado porque mi hijo de 8 años llevaba 6 horas solo. Yo enterraba a mi madre en Córdoba mientras mi marido estaba en Benidorm con sus hijos de verdad. Me dijo: “Ellos son mis hijos”. No grité, fotografié la nota “NO MOLESTAR A MAMÁ” y llamé a mi abogada, luego encontré en el cajón la reserva cancelada de mi hijo.
Laura consiguió el primer tren de la mañana hacia Madrid. Mientras tanto, su tía Pilar recogió a Daniel en comisaría.
El niño llegó abrazado a una bolsa con pan, zumo y unas galletas.
—No tenía tanta hambre —dijo.
Pilar comprendió enseguida que mentía para no preocupar a nadie.
Daniel explicó que Marcos había dejado varios platos congelados, instrucciones para el microondas y 50 €. Al cuarto día casi no quedaba comida. Había llamado 2 veces a Marcos.
Las 2 llamadas fueron rechazadas.
Después caminó solo hasta el supermercado.
Cuando Laura llegó al piso encontró una nota pegada al frigorífico:
“Comida abajo. Dinero en el cajón. NO MOLESTAR A MAMÁ. YA TIENE BASTANTES PROBLEMAS.”
La fotografió.
Después abrió el cajón del escritorio.
Encontró la reserva original del viaje: 5 personas.
2 días después de que Laura viajara a Córdoba, alguien había cancelado los billetes de ella y Daniel.
El reembolso se utilizó para mejorar la habitación del hotel y contratar una excursión en barco.
No había sido un cambio de última hora.
Marcos había eliminado deliberadamente a Daniel del viaje.
Entonces llegó otro mensaje:
“Volvemos mañana. Ha sido increíble. Daniel estará encantado de vernos.”
Marcos todavía creía que su mujer no sabía nada.
Y Laura decidió que siguiera creyéndolo unas horas más.