PARTE 4 Abrí con una llave copiada el piso de mi hijo en Ruzafa para pillar a mi nuera. En su cama estaba mi marido de 36 años con otra mujer con la camisa que yo le regalé. Dijo: “A su edad no sabrá defenderse.” No grité, dejé la grabadora sobre la cómoda y al salir encontré los poderes que firmé sin gafas mientras hacía la paella.

Chapter 4 / 5

Durante casi 2 años, Adela creyó que lo más difícil de su nueva vida había sido aprender a estar sola.

Se equivocaba.

Lo más difícil fue descubrir que todavía quedaban secretos dentro de la familia.

La imprenta Ferrer había vuelto a crecer. Los trabajadores hablaban de nuevos clientes, Nuria había creado una línea de productos fotográficos y Sergio visitaba a su madre varias veces por semana sin convertir cada conversación en una discusión sobre Mateo.

Todo parecía estar en su sitio.

Hasta que una mañana llegó una carta certificada.

Adela la encontró sobre el mostrador de la imprenta.

No llevaba remitente.

Dentro había una sola hoja.

“Usted cree que recuperó la imprenta.

No recuperó todo.

Pregunte a Mateo qué ocurrió el 14 de septiembre de 1998.”

Adela sintió que se le helaban las manos.

No recordaba aquella fecha.

O eso creyó.

Guardó la carta en el bolso y continuó trabajando.

Pero durante toda la mañana una sensación incómoda la acompañó.

A las 14:30 llamó a Sergio.

—¿Dónde estás?

—En la oficina.

—Necesito preguntarte algo sobre tu padre.

Hubo silencio.

—¿Qué ha hecho ahora?

—Nada. Quiero saber si recuerdas el 14 de septiembre de 1998.

Sergio tardó demasiado en contestar.

—Mamá, ¿por qué preguntas eso?

Adela cerró los ojos.

—Porque alguien me ha enviado una carta.

—No hagas nada.

—¿Por qué?

—Porque creo que sé quién la ha enviado.

Aquella misma tarde, Sergio llegó a la imprenta.

Traía una carpeta.

La dejó sobre la mesa.

—Encontré esto cuando papá se marchó.

Adela abrió el primer documento.

Era una fotografía.

Mateo aparecía junto a 2 hombres delante de la imprenta.

Uno de ellos era un abogado que Adela reconocía.

El otro no.

En el reverso había una fecha.

14/09/1998.

—¿Quién es este hombre?

Sergio negó con la cabeza.

—No lo sé.

—Entonces ¿por qué guardaste esto?

—Porque papá se puso nervioso cuando me vio con la fotografía.

Adela sacó otra.

En ella aparecía la fachada antigua de la imprenta.

Una de las ventanas estaba rota.

—¿Qué ocurrió ese día?

Sergio respiró profundamente.

—Creo que el abuelo murió antes de lo que siempre nos dijeron.

Adela levantó la mirada.

—¿Qué?

—Su certificado dice que falleció el 20 de septiembre.

—Eso es imposible.

—Lo sé.

Sergio sacó una tercera hoja.

Era un informe policial.

Adela lo leyó.

El 14 de septiembre de 1998, un hombre había sido encontrado inconsciente detrás de la imprenta.

El nombre estaba parcialmente borrado.

Pero quedaba una inicial.

F.

Adela sintió que le faltaba el aire.

Su padre se llamaba Federico.

—¿Qué hizo Mateo?

—No lo sé.

—Entonces vamos a averiguarlo.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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