PARTE 2 Volví de Barcelona a las 23:00 y mi llave ya no abría mi casa de siete años. Mi marido estaba dentro con su amante embarazada y su madre me dijo: “Mi hijo ya ha elegido a una mujer que sí puede darle un heredero”. No grité, recogí mi maleta, revoqué coche, tarjetas y casa, y recordé que él llevaba cinco años ocultando que era estéril.
A las 09:30, Andrés regresó a casa furioso. Su empresa acababa de abrir una auditoría interna por gastos personales cargados como representación y por utilizar el nombre de Grupo Vértice en negociaciones no autorizadas.
Frente a la vivienda encontró 2 abogados, un notario, el administrador del inmueble y seguridad privada.
Mercedes gritaba desde el jardín.
—¡Esta casa es de mi hijo!
El abogado abrió la escritura.
—No. Pertenece a Vértice Patrimonial S.L. El permiso de ocupación ha sido revocado conforme al contrato.
Andrés miró a Elena.
—¿Tú sabías esto?
—La empresa es mía.
Claudia palideció.
—Me dijiste que eras dueño de la casa.
Andrés ignoró el comentario.
—Me has mentido durante 7 años.
—Oculté mi patrimonio. Tú ocultaste una amante.
Mercedes empezó a insultarla.
Elena esperó a que terminara.
—Antes de celebrar tanto ese embarazo, quizá deberían comprobar cómo puede ser de Andrés.
El rostro de su marido se volvió blanco.
—Cállate.
Javier entregó a Elena un sobre obtenido durante la revisión documental que Claudia había presentado para solicitar cobertura en un seguro privado.
El primer control prenatal era anterior a que hubiera conocido a Andrés.
La edad gestacional no era de 3 meses.
Era de casi 5.
Claudia retiró lentamente la mano de su vientre.
Andrés la miró como si acabara de verla por primera vez.
Y Mercedes, todavía sin comprenderlo todo, preguntó:
—¿Qué significa eso?
Elena supo que la verdad más dolorosa ya no podía seguir escondida.