Los sanitarios encontraron a Javier inconsciente junto a la cama. Había sufrido una mordedura y su estado empeoró rápidamente. Horas después, el hospital comunicó que había perdido la vida.
Teresa lanzó un grito y cayó al suelo. El episodio médico que sufrió aquella madrugada le dejó secuelas importantes y movilidad reducida.
La Policía investigó cómo había llegado aquel animal a una vivienda de Pozuelo.
Laura no contó todavía todo lo que había visto.
Primero quería encontrar a Nuria.
5 días después del funeral, su abogado, Andrés Beltrán, dejó varios extractos sobre la mesa.
—Javier llevaba casi 3 años pagando un piso en Las Rozas a una mujer llamada Nuria Santos.
Había restaurantes, viajes, compras y consultas médicas.
Laura levantó la vista.
—¿Qué consultas?
Andrés dudó.
—Está embarazada de 7 meses.
Esa misma tarde, Nuria apareció en el chalet acompañada por 3 familiares de Javier.
—Ese bebé es un Aguirre —dijo una tía—. Laura nunca pudo darle hijos. Lo justo es que el niño reciba la parte de Javier.
—¿Qué parte? —preguntó Laura.
Nuria acarició su vientre.
—La empresa, esta casa y lo que Javier dejó.
Laura no discutió.
—Mañana a las 10, en mi despacho.
Esa noche, la policía registró una dependencia utilizada por Teresa y encontró elementos que coincidían con lo observado por Laura.
Además apareció una grabación de las cámaras de acceso de la urbanización.
Teresa llegaba en un coche 2 días antes.
En el asiento del acompañante iba Nuria.
Y Laura ya no sabía si estaba mirando a otra mujer engañada o a alguien que conocía mucho más de lo que decía.