PARTE 4 Regresé antes por migraña y vi a mi suegra escondiendo una serpiente bajo mi edredón. Dejaba la habitación perfecta mientras yo era el estorbo y susurró: “Con los 18 millones del seguro, Javier podrá casarse con Nuria”. No grité, le advertí que no subiera y llamé a emergencias, entonces apareció el video de ella con Nuria embarazada en su coche.
Los meses siguientes estuvieron marcados por la investigación judicial.
La policía reconstruyó cada movimiento de Teresa. Las cámaras, las búsquedas sobre serpientes exóticas, los contactos relacionados con el comercio ilegal de animales y, sobre todo, los mensajes sobre el seguro de vida formaron un conjunto de pruebas difícil de ignorar.
La declaración de Laura terminó de cerrar el círculo.
Teresa fue procesada por haber colocado deliberadamente la serpiente con intención de provocar la muerte de Laura y por las consecuencias mortales que aquella acción terminó causando. La adquisición y tenencia ilegal del animal también fueron incorporadas al procedimiento.
El supuesto documento que Nuria había presentado como última voluntad de Javier quedó descartado. Los peritos confirmaron las irregularidades de la firma y las fechas. Además, Javier nunca había sido propietario de la mitad de la empresa ni de la vivienda de Laura.
Nuria no heredó aquello que había imaginado.
Su hijo, tras la prueba de paternidad, fue reconocido legalmente como hijo de Javier y recibió los derechos que le correspondían sobre el pequeño patrimonio real de su padre. Laura se aseguró de que nadie utilizara al niño como arma durante el proceso.
No pidió quedarse con nada del bebé.
Tampoco permitió que los medios convirtieran su nacimiento en un espectáculo.
Teresa, mientras tanto, tuvo que afrontar el proceso desde el hospital y después desde prisión preventiva. Su estado de salud obligó a adaptar algunas medidas, pero n