PARTE 4 La noche de mi boda desperté a las 2:17, mi esposa no estaba y vi su silueta entrando en el cuarto de mi padre. Al día siguiente la llamó ‘la nueva hija’ mientras ella lavaba una mancha. Me amenazó: “Si tu madre se entera y le pasa algo por la tensión, será culpa tuya”, no lloré, grabé y guardé el contrato de 74.000 con la firma falsa materna.

Chapter 4 / 5

Durante los 2 años siguientes, la vida de Carmen cambió más de lo que cualquiera había imaginado.

Su pequeño taller de costura creció.

Ya no trabajaba solamente desde casa.

Había alquilado un local pequeño en Medina del Campo y 2 mujeres del pueblo colaboraban con ella algunas tardes.

Álvaro la visitaba los sábados.

Lucía también.

Y aunque Esteban seguía viviendo en la finca, las relaciones habían adquirido una nueva forma.

Más distante.

Más incómoda.

Pero, por primera vez, basada en la verdad.

Hasta que un jueves de noviembre, Carmen recibió una carta certificada.

La abrió en la cocina.

Leyó la primera página.

Después la segunda.

Su rostro cambió.

—¿Qué pasa? —preguntó Álvaro.

Carmen dejó el documento sobre la mesa.

—El banco.

Álvaro lo tomó.

Era una notificación relacionada con una antigua línea de crédito del negocio.

Había una deuda pendiente de 31.800 euros.

—Pero el negocio no debe esto.

—Eso pensaba yo.

Carmen sacó otro documento.

—Mira la fecha.

Álvaro leyó.

La deuda había sido formalizada 7 meses antes de que ella se separara de Esteban.

—¿Firmaste esto?

Carmen negó.

—No.

Álvaro sintió que algo volvía a cerrarse en su pecho.

—¿Estás segura?

Carmen levantó la mirada.

—Después de todo lo que pasó, ¿todavía me preguntas eso?

Álvaro bajó inmediatamente el documento.

—Perdóname.

Carmen respiró.

—No pasa nada. Pero ahora quiero saber quién utilizó mi nombre.

Aquella misma tarde fueron a la sucursal.

El director del banco los recibió con gesto serio.

—Tenemos una copia de la documentación.

Sacó una carpeta.

—La operación aparece firmada por Esteban y Carmen Serrano.

Carmen observó la hoja.

La firma que aparecía junto a su nombre parecía auténtica.

Demasiado auténtica.

—Yo no firmé esto.

—Entonces tendremos que solicitar una pericial.

Álvaro miró la fecha.

—¿Para qué se utilizó el dinero?

El director dudó.

—Parte se destinó a maquinaria.

—¿Qué maquinaria?

El hombre revisó el expediente.

—Una excavadora pequeña y varios equipos de mantenimiento.

Carmen cerró los ojos.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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Story

Después de 7 años organizándole la vida, me pidió que le buscara esposa y preparé 3 perfiles perfectos mientras me rompía por dentro. Me miró y dijo: ‘Necesito 3 candidatas’. No lloré, dejé mi renuncia y mi tarjeta sobre su escritorio de nogal y salí. Entonces supe que llevaba tiempo sospechando que lo amaba y había quemado la carpeta en la chimenea. PARTE 1 —Ya no tendrá que pedirme que le encuentre esposa, señor Valcárcel. Lucía Navarro dejó un sobre blanco sobre el escritorio de nogal. —Porque desde hoy tampoco tendrá asistente. Alejandro Valcárcel levantó la vista. Durante 7 años, Lucía lo había visto enfrentarse a bancos, ministros, fondos de inversión y consejos de administración sin pestañear. A sus 39 años, el presidente de Valcárcel Inversiones tenía fama de poder cerrar una operación millonaria con 3 llamadas y arruinar una negociación con 1 silencio. Sin embargo, aquella mañana de enero, en la planta 31 de una torre del Paseo de la Castellana, pareció no entender lo que tenía delante. —¿Qué es esto? —Mi renuncia. —Ya veo que es una renuncia. Pregunto por qué. Lucía dejó su tarjeta de acceso junto al sobre. —Ayer me pidió que le buscara esposa. Alejandro se apoyó lentamente en el respaldo. 24 horas antes había dicho aquello con la misma frialdad con la que encargaba un informe. —Necesito 3 candidatas. —¿Candidatas para qué? —Para casarme. Lucía creyó que bromeaba. Alejandro nunca bromeaba. Su madre, Mercedes Valcárcel, llevaba meses presionándolo. La familia necesitaba una imagen más estable después de una delicada operación bursátil, el apellido llevaba generaciones ligado a negocios y patrimonio, y Mercedes quería un nieto antes de cumplir 70 años. Alejandro hizo lo que siempre hacía cuando una emoción lo incomodaba. La convirtió en un problema administrativo. Y se la entregó a Lucía. Ella preparó 3 perfiles: una abogada de una familia madrileña conocida, una empresaria catalana y la hija de un importante constructor sevillano. Mujeres inteligentes, elegantes, discretas. Perfectas sobre el papel. Con cada página, Lucía sintió que se rompía un poco más. Porque ella sabía que Alejandro tomaba el café con 1 cucharadita de azúcar aunque aseguraba beberlo solo. Sabía que cancelaba cualquier reunión el 8 de octubre porque era el cumpleaños de su padre fallecido. Sabía reconocer cuándo estaba preocupado por la forma en que aflojaba el nudo de la corbata. Y también sabía que llevaba años cometiendo el error más doloroso de su vida: amar al hombre que confiaba tanto en ella que le había encargado elegir a otra mujer. Alejandro rodeó el escritorio. —Te duplico el sueldo. Lucía sonrió con tristeza. —Eso confirma que hago bien en marcharme. —¿Te ha contratado alguien? —No. —Entonces dime qué quieres. —Precisamente ese es el problema. Usted cree que todo el mundo quiere algo que pueda comprar. Cogió su abrigo. Alejandro miró la carpeta con las 3 mujeres. —Ayer te pregunté qué clase de esposa necesito. —Sí. —¿Encontraste la respuesta? Lucía puso la mano sobre la puerta. —Necesita una mujer capaz de estar a su lado sin desaparecer dentro de su vida. Por primera vez, Alejandro dejó de parecer el hombre más poderoso de Madrid. La observó en silencio. Luego preguntó: —Lucía… ¿desde cuándo estás enamorada de mí? Ella se quedó inmóvil. Y lo peor no fue que hubiera descubierto su secreto. Fue la forma en que lo preguntó. Como si llevara mucho tiempo sospechándolo. ———————————————- Esta es una historia ficticia con fines de entretenimiento. He dejado la Parte 2 en el primer comentario fijado.