PARTE 2 La noche de mi boda desperté a las 2:17, mi esposa no estaba y vi su silueta entrando en el cuarto de mi padre. Al día siguiente la llamó ‘la nueva hija’ mientras ella lavaba una mancha. Me amenazó: “Si tu madre se entera y le pasa algo por la tensión, será culpa tuya”, no lloré, grabé y guardé el contrato de 74.000 con la firma falsa materna.
Álvaro fue a casa de su tío Mateo al amanecer.
Mateo terminó confesando que sospechaba la relación desde hacía 9 meses. Había visto varias veces el coche de Nuria junto a una nave propiedad de Esteban y llegó a enfrentarlo.
—¿Por qué callaste?
Mateo sacó un pagaré de un cajón.
Debía a Esteban 22.000 euros por un préstamo concedido cuando su explotación ganadera casi quebró.
—Me dijo que, si hablaba, exigiría todo de golpe.
Álvaro comprendió que su padre no solo escondía una infidelidad. También había comprado silencios.
Durante 2 semanas intentó fingir normalidad, hasta que Lucía escuchó una conversación entre él y Mateo.
—¿Tu padre tiene otra mujer?
Álvaro se lo contó todo, incluso que la noche de bodas había sospechado de ella.
Lucía se quedó blanca.
—Viste una sombra y decidiste que podía ser yo. Después supiste la verdad y aun así me castigaste con tu silencio.
Cogió una maleta.
Álvaro consiguió que se quedara, pero ella puso una condición:
—No voy a mentir para proteger a tu padre.
Después empezó a ayudar a Carmen a ordenar sus documentos y a conseguir pequeños trabajos de costura desde casa.
3 semanas más tarde apareció en la finca un comprador llamado Óscar Ledesma.
Dejó sobre la mesa un contrato.
—Necesito resolver lo del terreno que ustedes me vendieron.
Carmen frunció el ceño.
—¿Qué terreno?
Óscar mostró una firma supuestamente suya.
Carmen la observó durante varios segundos.
—Esa firma no es mía.
Esteban dejó caer las llaves.
La infidelidad acababa de convertirse en algo mucho más grave.