Cuando Dora y Nuwan regresaron a casa en Sri Lanka, no esperaban encontrar una caja con un bebé jabalí llorando en la puerta
Cuando Dora y Nuwan regresaron a casa en Sri Lanka, no esperaban encontrar una caja con un bebé jabalí llorando en la puerta. Era tan pequeño que pensaron que no sobreviviría. Pero lo acogieron sin dudar. Lo llamaron Yezhu. 
Cada dos horas lo alimentaban, dormían junto a él en la sala, y le enseñaban a vivir. Pero fue Biu Biu, su labrador rescatado, quien se convirtió en su guía. Le enseñó a caminar, a jugar, a confiar. Yezhu lo seguía como si fuera su madre.
“A los 30 minutos de salir de la caja, ya intentaba meterse en la boca de Biu Biu.” — Dora
Yezhu creció rodeado de perros, corriendo con ellos, comiendo del mismo tazón, tomando siestas en grupo. Dora y Nuwan incluso le construyeron una réplica de su casa en el jardín, con piscina incluida. Pero Yezhu prefiere el sofá, las caricias, y la compañía de su manada.
Nunca fue entrenado. Solo imitó a sus hermanos perrunos. Y hoy, este jabalí que llegó llorando en una caja, vive como uno más… porque el amor no distingue especies. 

