Salí del juzgado con el divorcio firmado y los encontré brindando junto a su deportivo. Él con champán en mi acera, yo con las botas de obra y la furgoneta. Ella me soltó: ‘Desde hoy no tienes casa, no tienes esposa y, por lo que veo, tampoco tienes futuro’. No discutí, abrí la carpeta del Bentley y llamé a mi abogada al ver su firma en una solicitud patrimonial.
PARTE 1 —Firma de una vez, Javier. Dentro de 10 minutos dejarás de ser mi problema. Laura Cifuentes no bajó…