Desperté en cuidados intensivos y vi a mi marido entrar con rosas blancas mientras el médico sostenía la ecografía de los gemelos que ya no tendría. En una grabación escuché a su ex decir: “Si sale mal, nadie podrá reclamar ese patrimonio”. No lloré: pedí el divorcio y llamé a mi abogada. Entonces el médico pronunció un nombre que convirtió aquella traición en algo mucho peor: Elena Ferrer.
PARTE 1 Álvaro Ferrer levantó un cuchillo contra su esposa por una mujer a la que llevaba años jurando haber…